Todos hemos escuchado que es importante beber agua, pero no siempre incorporamos este hábito de forma constante a nuestra rutina diaria.

Conocer los riesgos de la deshidratación puede ayudarnos a tomar conciencia de la importancia de mantener una ingesta adecuada de líquidos durante toda la jornada.

Beber agua: ¿a qué nos referimos?

Cuando hablamos de hidratación nos referimos al agua que necesitamos beber a lo largo del día para compensar las pérdidas del organismo.

Las necesidades dependen de factores como la edad, el peso, el clima, la actividad física, el tipo de alimentación y el estado de salud. Por eso, una misma cantidad no resulta adecuada para todas las personas.

Idea clave Beber agua de manera regular ayuda a mantener el rendimiento físico, la función cognitiva y el equilibrio general del organismo.

Riesgos de la deshidratación

La falta de agua puede afectar en distinta medida a múltiples sistemas y órganos. Estos son algunos de sus efectos más habituales.

1. Cansancio y menor resistencia

La hidratación durante cualquier esfuerzo es fundamental. Una ingesta insuficiente de agua puede relacionarse con mayor fatiga, menor resistencia y una recuperación más lenta.

Cuando sentimos más cansancio de lo habitual, especialmente con temperaturas elevadas o después de realizar ejercicio, conviene revisar si estamos bebiendo suficiente agua.

2. Problemas urinarios

Beber agua contribuye a diluir la orina y aumentar su volumen. Esto puede facilitar la eliminación de sustancias y bacterias de las vías urinarias.

En personas con infecciones urinarias recurrentes, la hidratación puede formar parte de las medidas preventivas indicadas por el profesional sanitario.

3. Mayor riesgo cardiovascular

El agua participa en la regulación de la temperatura corporal, la presión arterial y el ritmo cardíaco.

Durante los periodos de calor, las personas con riesgo cardiovascular deben prestar especial atención a la hidratación y seguir las recomendaciones de sus profesionales sanitarios.

4. Disminución de las capacidades cognitivas

La hidratación está relacionada con la atención, la concentración, la memoria a corto plazo, el estado de alerta y el estado de ánimo.

Incluso una deshidratación leve puede dificultar algunas tareas cognitivas, especialmente en niños, personas mayores o durante actividades exigentes.

Infografía sobre los riesgos de la deshidratación
Principales riesgos asociados a una hidratación insuficiente.

5. Estreñimiento

El estreñimiento puede tener diferentes causas. Una de las recomendaciones habituales es mantener una ingesta adecuada de líquidos, acompañada de una alimentación equilibrada y actividad física.

Cuando el organismo recibe poca agua, las heces pueden volverse más secas y resultar más difíciles de evacuar.

6. Dolor de cabeza

La deshidratación puede actuar como desencadenante o prolongar algunos dolores de cabeza, migrañas o cefaleas tensionales.

Reponer líquidos puede ayudar cuando la molestia está relacionada con una hidratación insuficiente, aunque el dolor de cabeza también puede tener muchas otras causas.

Cómo incorporar el hábito de beber agua

  • Empezar el día con un vaso de agua.
  • Llevar una botella reutilizable.
  • Beber regularmente, sin esperar a tener mucha sed.
  • Aumentar la ingesta durante el ejercicio o cuando hace calor.
  • Incluir frutas, verduras, caldos y otros alimentos ricos en agua.
  • Prestar atención al color de la orina como señal orientativa.

La intensidad y la aparición de los síntomas dependerán del grado de deshidratación y de su duración. Ante signos intensos o persistentes, conviene solicitar valoración sanitaria.