La faringitis y la amigdalitis son afecciones frecuentes que pueden provocar inflamación, dolor, tos, mucosidad o pérdida de voz.
Aunque pueden aparecer durante todo el año, en primavera también pueden estar relacionadas con los cambios de temperatura, el aire seco y las alergias.
Las afecciones de la garganta
La faringitis es una inflamación de la faringe, mientras que la amigdalitis afecta a una o a las dos amígdalas. Ambas pueden tener origen vírico o bacteriano.
Cuando la infección afecta a la faringe y a las amígdalas hablamos de faringoamigdalitis. En cambio, la pérdida de voz suele estar relacionada con la inflamación de la laringe y las cuerdas vocales.
Diagnóstico y tratamiento médico
El diagnóstico suele realizarse mediante la observación directa de la garganta y, en algunos casos, mediante un cultivo o análisis de laboratorio.
El tratamiento depende del origen y de los síntomas. Cuando existe una infección bacteriana, el profesional sanitario puede prescribir antibióticos. Debemos evitar siempre la automedicación.
1. Hacer gárgaras de agua y sal
Cuando comienzan las molestias, unas gárgaras de agua con sal pueden ayudar a aliviar temporalmente la irritación.
Puede diluirse aproximadamente un cuarto de cucharadita de sal en un vaso de agua y realizar gárgaras durante unos segundos, sin tragar el líquido.
2. Evitar sustancias irritantes
Algunas sustancias favorecen la irritación y pueden agravar el dolor de garganta:
- Especias muy picantes.
- Café en exceso.
- Bebidas alcohólicas.
- Tabaco y humo ambiental.
3. Elegir alimentos suaves
Cuando existe dolor al tragar suelen tolerarse mejor los alimentos blandos, húmedos y fáciles de consumir.
- Sopas y cremas.
- Gelatinas.
- Tortilla.
- Arroz bien cocido.
- Avena cocida.
- Alimentos al vapor.
4. Tomar bebidas frías o tibias
Beber agua ayuda a mantener la hidratación, reducir la sequedad y favorecer la eliminación de mucosidad.
Las bebidas demasiado calientes pueden aumentar la irritación. Pueden resultar agradables las bebidas frías o tibias y algunas infusiones suaves, siempre que no exista contraindicación.
5. Ventilar la casa y controlar el aire seco
El humo, el aire seco, los cambios bruscos de temperatura y los alérgenos pueden afectar especialmente a quienes utilizan la voz de forma profesional.
Conviene ventilar la vivienda y, cuando el ambiente es muy seco, valorar el uso responsable de un humidificador correctamente limpio.
6. Cuidar otros factores que dañan la garganta
Además de las infecciones, existen otros factores que pueden provocar sequedad, irritación o molestias:
- Sobreesfuerzos de la voz.
- Reflujo gastroesofágico.
- Aire muy seco.
- Algunos medicamentos.
- Exposición continuada al humo.
7. Extremar la higiene
Cuando existe una infección respiratoria es importante reducir el riesgo de contagio mediante una buena higiene.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Utilizar pañuelos desechables una sola vez.
- Taparse con el brazo al toser o estornudar.
- No compartir vasos, cubiertos ni botellas.
Ante síntomas intensos, dificultad para respirar o tragar, fiebre elevada o molestias persistentes, debemos acudir a un profesional sanitario.