Este artículo se publicó originalmente durante las primeras semanas de la pandemia de 2020. Algunas recomendaciones han evolucionado desde entonces, por lo que siempre deben consultarse las indicaciones sanitarias vigentes.
La COVID-19 está causada por el virus SARS-CoV-2 y se transmite principalmente por partículas respiratorias infecciosas, sobre todo en contactos cercanos y espacios interiores mal ventilados.
Consultar información fiable y actualizada
Internet y las redes sociales permiten acceder rápidamente a información, pero también facilitan la difusión de datos falsos, incompletos o antiguos.
Para tomar decisiones relacionadas con la salud debemos acudir a fuentes oficiales, profesionales sanitarios y recomendaciones actualizadas de las autoridades de salud pública.
1. Lavarse las manos con frecuencia
La higiene de manos sigue siendo una medida útil para reducir la transmisión de múltiples infecciones respiratorias y evitar llevar microorganismos desde las manos hasta los ojos, la nariz o la boca.
Debemos lavarnos con agua y jabón, prestando atención a las palmas, el dorso, los dedos, los pulgares, las uñas y las muñecas.
2. Evitar tocarnos los ojos, la nariz y la boca
Las manos pueden transportar microorganismos después de tocar superficies o entrar en contacto con secreciones respiratorias.
También debemos cubrirnos al toser o estornudar con el interior del codo o con un pañuelo desechable y lavarnos las manos después.
3. Ventilar los espacios interiores
La transmisión resulta más probable al compartir durante mucho tiempo espacios cerrados con una persona infectada.
Abrir puertas y ventanas, favorecer la renovación del aire y reducir la concentración de personas puede ayudar a disminuir el riesgo.
4. Mantener distancia cuando existe riesgo
Cuando una persona presenta síntomas respiratorios conviene reducir el contacto cercano, especialmente con personas mayores, inmunodeprimidas o con enfermedades que aumentan el riesgo de complicaciones.
5. Utilizar correctamente la mascarilla
La mascarilla puede ser útil en espacios concurridos o mal ventilados, al convivir con personas vulnerables, durante determinados brotes o cuando así lo recomienden las autoridades sanitarias.
Debe cubrir la nariz y la boca, ajustarse correctamente y manipularse con las manos limpias.
6. Quedarse en casa cuando estamos enfermos
Si presentamos fiebre, tos, dolor de garganta, cansancio u otros síntomas respiratorios, limitar el contacto con otras personas ayuda a reducir la transmisión.
Ante síntomas intensos, dificultad para respirar, empeoramiento o factores de riesgo, debemos consultar con un profesional sanitario.
7. Seguir las recomendaciones de vacunación
La vacunación frente a la COVID-19 busca reducir la enfermedad grave, la hospitalización y el fallecimiento, especialmente entre las personas más vulnerables.
Las campañas y grupos destinatarios se actualizan periódicamente, por lo que debemos seguir las indicaciones oficiales vigentes.
Prevención con sentido común y responsabilidad
La prevención no depende de una única medida, sino de combinar hábitos adecuados según el contexto: ventilación, higiene, reducción del contacto cuando estamos enfermos, mascarilla cuando resulte recomendable y vacunación.